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miércoles, 2 de marzo de 2011

Diez consejos para optimizar la gestión de sus recursos humanos

Noticia enviada por Javier Barrio Casado


18 Octubre 2010
Determinar el momento en el que se encuentra la organización y la dirección a la que se encamina para saber qué hay que pedirle realmente a la gestión de recursos humanos es, según el decálogo de Cezanne Software, uno de los primeros elementos a tener en cuenta para optimizar la gestión en las áreas de RRHH.
Abordar la parte estratégica, disponer de verdaderos líderes capaces de tomar decisiones comprometidas, flexibilidad para adaptarse a las nuevas situaciones e implicación de las personas, son algunas otras cuestiones que destaca Cezanne Software a la hora de definir su particular decálogo.

“Para gestionar a las personas no basta con tener buenas herramientas que te faciliten la información necesaria sobre ellas o que automaticen los procesos. Para que la gestión sea óptima es necesario pensar en la parte estratégica de los recursos humanos, que es la etapa en la que se estructuran los equipos de trabajo partiendo no sólo de valoraciones, evaluaciones y planificaciones”, explica Manuel Ortega, Product Manager y responsable de Preventa de Cezanne Software Ibérica. "En esta fase hay que estar cerca de las personas, aunque hablemos de organizaciones descentralizadas. Una tecnología adecuada facilita esa cercanía con el equipo porque pone a disposición tanto de los managers como del propio equipo, las herramientas necesarias para su comunicación bidireccional”.

Los diez puntos clave de la tecnología aplicada a la gestión

El decálogo para optimizar la gestión de recursos humanos elaborado por Cezanne Software Ibérica incluye los siguientes puntos:
Detectar las necesidades de la organización. Para ello, primero hay que saber en qué momento exacto se encuentra la compañía. Puede que ésta esté inmersa en un proceso de fusión, de compra o venta, que aunque tenga bien establecidos sus procesos internos en sus distintas áreas de negocio, precisen de un sistema que facilite una gestión global o sencillamente, puede que esté presionada por la obligatoriedad de reducir los costes. Conociendo el punto de partida de la empresa, se puede determinar lo que se espera de un sistema de gestión de recursos humanos, es decir, marcar los objetivos. Entre todos estos objetivos podemos destacar la creación de una única base de datos que permita el intercambio de información, el aumento de la consistencia de los procesos de recursos humanos dentro de la propia organización, la visión más amplia de los talentos de la compañía, el traslado de algunos procesos transaccionales a los managers o, por el contrario, el fomento de la autogestión de los empleados.
Recopilar los datos adecuados. Primero hay que conocer los datos de los que dispone el sistema con el que se trabaja (aunque sea una sencilla hoja de cálculo) y después hay que determinar si se deben trasladar a la nueva solución y con qué otros datos es necesario partir de cero. Hay que comprobar la precisión de los datos y “limpiarlos” si fuera preciso, antes de la migración. Si el nuevo sistema es capaz de contrastar o validar la información que se le va introduciendo para evitar duplicidades o errores, es un paso también importante.
Mentalidad constructiva y pensar más allá del momento actual en el que se encuentra la compañía, el sector en el que opera e, incluso el propio entorno socio-económico. En este sentido, la tecnología debe ayudar a las empresas a prepararse para el nuevo escenario global que surgirá después de la crisis mundial que estamos atravesando. Para ello, es necesario apostar por una tecnología que tenga la vista puesta en aspectos relacionados con el medio ambiente, con las nuevas demandas profesionales, con las nuevas formas de comunicación que surgen al amparo de la Red, con las reformas estructurales que todo ello implicará para las compañías, etc., algo que pasa necesariamente por ser creativos y tener la capacidad de innovar, de adaptarse y de capacitarse.
Abordar la parte estratégica. Es decir, no basta con suprimir o agilizar los procesos administrativos, se trata de incorporar la gestión de los recursos humanos al área corporativa, de hacer que este departamento aporte valor a la compañía y que participe en la toma de decisiones críticas. Para lograrlo con éxito es necesario conocer a las personas, el trabajo que desarrollan, su capacidad de liderazgo, lo que aportan a la corporación, a lo que aspiran dentro de la compañía y, sobretodo, dónde se encuentran los verdaderos talentos, los que ya están desarrollados y los potenciales.
Capacidad de liderazgo ya que por muy buena que sea la tecnología que se utilice en la organización si en ésta no existe capacidad de liderazgo entre sus managers y directivos, la gestión de recursos humanos será un fracaso. Ser un/a pensador/a estratégico/a, tener relaciones personales estrechas fuera y dentro de la organización, tener habilidades como negociador y empatizar con el equipo para involucrarle en los proyectos que emprenda la compañía, son algunas de las habilidades que destacan de un buen líder.
Aplicar la tecnología al mundo de la gestión, es decir, hacer que la tecnología se convierta en un aliado de la gestión y no al revés, subordinando todos los procesos de la organización a una tecnología que o se pasa o se queda corta. Lo ideal es que las herramientas tecnológicas proporcionen una gestión sencilla dirigida no sólo al profesional de los recursos humanos, sino al jefe de equipo y al propio empleado. Todos ellos forman un equipo en la gestión de RRHH de forma que interactúan, por ejemplo, en los procesos de formación y evaluación mediante herramientas 100 por cien web que permiten a los distintos actores colaborar (participar) en dichos procesos. La tecnología debe ser cercana a RRHH, lo suficientemente completa como para cubrir las necesidades de la organización, pero sin tender a ser un bloque monolítico de funcionalidades difícil de entender y poner en marcha. El alcance de la tecnología, o mejor dicho, de la solución seleccionada, debe ser el adecuado. Ni ser una súper-producción de software al tipo de los ERP clásicos ni un pequeño paquete informático, tipo solución ofimática que nos permita cubrir los requerimientos que las áreas de recursos humanos demandan.
Flexibilidad para adaptarse a las necesidades actuales que muestre la compañía pero sobretodo, a los requerimientos que pueda plantear en un futuro. Por eso es importante optar por una solución modular que permita ir incorporando componentes a medida que la organización vaya demandando más funcionalidades.
Implicación de las personas no sólo de los profesionales del área de recursos humanos, sino de los empleados y, por supuesto, de la propia dirección. Un proyecto de estas características no resulta ni viable ni rentable, si las personas que utilizarán este sistema no están convencidas de las ventajas que les reportará. Y conocer estos beneficios, no será posible si los profesionales que deben liderar el proyecto (managers y cuerpo directivo) no son capaces de transmitírselo a sus colaboradores. Hacer partícipes a todos los miembros de la organización en el proceso de cambio es estratégico para motivarles y que sumen al proyecto en lugar de que resten resistiéndose al cambio con excusas y quejas constantes. El sistema debe generar confianza desde el principio.
Precio asequible especialmente en estos tiempos que corren en los que plantearse grandes inversiones resulta prácticamente impensable. En este sentido, cobran particular interés las soluciones tecnológicas que se utilizan en modo SaaS, es decir, desde el punto de vista del software como servicio. Esta modalidad, garantiza el uso de la parte del sistema que las empresas necesitan, con todas las garantías de seguridad y confidencialidad posibles, con acceso a todas las actualizaciones que el proveedor vaya presentando de forma inmediata y gratuita, sin tener que preocuparse por infraestructuras tecnológicas o mantenimiento y a precios (abonados en mensualidades) más que asequibles.
Expectativas a corto o a largo plazo esta es la eterna cuestión. Lo cierto es que determinar el ROI siempre requiere algo más de tiempo porque es necesario comprobar que los empleados van mejorando su productividad, que se es capaz de retener mejor a los empleados más cualificados y que, aquellos colaboradores que no llegaban al nivel de competencias y conocimientos requeridos para el puesto que ocupaban, van desarrollando esas cualidades. En este sentido, hay que decir que no se puede esperar un retorno de la inversión inmediata, sino más bien a medio plazo. Lo que sí se puede constatar de forma más rápida es cómo cambia la cultura del departamento de recursos humanos en la compañía pasando de tener una perspectiva departamental a una visión más corporativa, empezando a definirse políticas de RRHH cuyo objetivo final se centre en el rendimiento global de la compañía.

Publicada oroginalmente en enl siguiente enlace: 

miércoles, 5 de enero de 2011

Conciliación en tiempos de crisis, ¿misión imposible?

Noticia enviada por Patricia Peschel

 
SE FRENAN LOS INCENTIVOS A LOS TRABAJADORES

Madrid.- Si un empresario medio de España recibe la propuesta de flexibilizar el horario de sus trabajadores, incentivar el trabajo por objetivos, fomentar el teletrabajo, aumentar los permisos de maternidad y paternidad y eliminar las horas muertas de la comida a cambio de salir un poco antes, lo más normal es que su respuesta sea un rotundo "no". En el mejor de los casos, puede que responda con un diplomático "ahora no es el momento". Sólo un puñado se lo pensaría.
Roberto Martínez, director de la fundación Masfamilia, forma parte de ese escaso grupo de personas que se empeña en cambiar las cosas en las empresas españolas. Y lo hace promoviendo las políticas de conciliación laboral, la gestión del talento y el compromiso de los empleados. El problema con el que se encuentra casi siempre es el mismo: los empresarios relacionan estas medidas con más gastos y fuertes inversiones.
"Hay que superar la idea de conciliación como coste", reclama Martínez. "Es una inversión en el empleado, en el capital humano, y por tanto en la mejor marcha de la empresa". Los resultados son dos: más eficiencia -el trabajador está más feliz, aprovecha mejor el tiempo y produce más- y compromiso -los empleados maduran cuando se les dota de responsabilidad, lo que ayuda a desplegar su talento-.
La conciliación siempre requiere de algún tipo de inversión, dependiendo de cada caso y contexto. Es difícil cuantificar en términos económicos el retorno de la inversión, pero lo que parece cierto es que "un empleado contento es más productivo que uno que está a disgusto, y eso se nota", afirma Ignacio Buqueras, director de la Comisión para la Racionalización de los Horarios.
Pero no todo son palabras bonitas. Martínez afirma que la conciliación en las empresas se ha frenado en los dos últimos años, y opiniones como las de Díaz Ferrán, que dijo recientemente que sólo se puede salir de la crisis, "trabajando más y cobrando menos" no ayudan a cambiar la percepción del asunto.
Pese a la mala situación económica, este año se han certificado 65 nuevas empresas familiarmente responsables, lo que hace pensar que el empresariado español va concienciándose poco a poco de la importancia de tener unos empleados más felices en su plantilla.
Conciliar en tiempos difíciles
Siempre hay empresas que desafían a la crisis y emprenden medidas arriesgadas en tiempos complicados. Es el caso de Ikea, que cuenta con un novedoso concepto denominado Tiempo Parcial Vocacional. Se trata de jornadas reducidas de mañana, tarde o fin de semana, con las que se facilita al trabajador compatibilizar sus estudios, situación familiar u otras actividades con su jornada laboral. Además, la multinacional sueca ofrece una ayuda de 450 euros a sus empleados por nacimiento y un kit de productos Ikea de regalo.
Los trabajadores de Microsoft tienen conexión a ADSL en casa financiada por la empresa con el fin de que todos tengan acceso al teletrabajo. "Asumimos que muchos de nuestros empleados tienen una mayor carga en casa por culpa de la crisis", afirma Elena Dinesen, directora de recursos humanos de la compañía. Los empleados no tienen la obligación de pasar por la oficina todos los días, y los que acuden no podrán celebrar reuniones de trabajo más tarde de las seis.
La cultura del "presentismo" no tiene cabida en la empresa: el trabajador tiene unos objetivos concretos al año, que se revisan una vez al mes. Dinesen pone el acento en los serviciosque ofrecen a los empleados: fisioterapeuta, clases de yoga y un servicio de lavado de coches subvencionado por la empresa.
Otra compañía que tiene mucho que decir al respecto es Vodafone, considerada la mejor empresa para trabajar en España en la categoría de organizaciones de más de 1.000 empleados según el Instituto Great Place to Work. La organización elabora la lista a partir de la propia opinión de los empleados de las empresas, obtenida a través de encuestas anónimas y confidenciales. De Vodafone destaca el alto grado de flexibilidad y conciliación laboral, con herramientas que les permiten compaginar su vida laboral con la personal, así como el alto grado de compromiso de los trabajadores.
Desterrar la cultura del presentismo
El director de la Comisión para la Racionalización de los Horarios, Ignacio Buqueras, se muestra optimista con la evolución de las medidas de ajuste en las empresas para adecuarlo al modelo horario europeo, aunque reconoce que "el clima laboral general no ayuda". "Se están consiguiendo logros pese a la crisis", afirma, y pone como ejemplo el Ayuntamiento más grande de España, el de Madrid, que desde el pasado mes de septiembre cierra sus oficinas a las 5 de la tarde.
Buqueras insiste en la idea de optimizar el tiempo y terminar con la "cultura del presentismo", tan arraigada en la empresa española y que echa por tierra la eficiencia. Trabajar por objetivos y cuidar el capital humano son otras dos propuestas de su Comisión. Al respecto, Roberto Martínez alude a estudios sobre recursos humanos que dicen que a partir de las 7 horas al día no hay productividad en el trabajo.
El director de Masfamilia asegura que con la crisis se han potenciado las necesidades familiares, ya que son muchos los hogares en los que uno o varios de sus miembros están desempleados. "La empresa debe ser un equipo en el que se comprendan las necesidades de cada uno. Si algún trabajador tiene un problema, debe hablarlo y consensuarlo con la empresa en un ambiente de cordialidad", afirma.
Iñaki Sierra, del Instituto Great Place to Work, considera que "con la crisis hay más miedo al despido", lo que redunda en una mayor inseguridad en el trabajador. En contraposición se ha observado un "mayor orgullo de pertenencia del trabajador a una empresa", algo que hace apenas dos años no ocurría. Sierra añade que las empresas que mejor están gestionando la crisis son aquellas que llevan a cabo una buena comunicación con sus empleados: "Si hay que cerrar una oficina o el negocio va mal, es mejor comunicarlo que dar pie a las especulaciones y a la rumorología", concluye.
La conciliación no es una tónica generalizada en la empresa española, y aún queda mucho camino por recorrer. Prueba de ello es el informe de la Unión Europea publicado esta semana del que se desprende que España está a la cola, junto a Grecia, en cuanto a paridad hombre-mujer y flexibilidad horaria en el trabajo.
 Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet: