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miércoles, 2 de marzo de 2011

La importancia del 'focus'

Noticia enviada por María Rondán Muñoz

¿Sabe si la retribución percibida por sus colaboradores se corresponde con la aportación de valor que se le supone al puesto de trabajo que ocupan? ¿Medimos de alguna forma si esa aportación de valor - esta vez de la persona - se ajusta al llamado desempeño adecuado o esperado?
Si es así, enhorabuena, usted o mejor dicho su empresa, está retribuyendo equitativamente a las personas que conforman su organización, amén de reconocer el esfuerzo y logros de los buenos profesionales, aquellos que tienen un estándar de actuación superior.
Lejos de colgar algunas de las marcas (léase empowerment, coaching, comparatio, gain sharing, search process, outdoor training, potencial gaps, stakeholders) que tanto nos gustan a los que nos dedicamos a esto de ayudar a las personas (esto es, recursos humanos), me gustaría comentaros que este inicio de artículo cuasi idílico, pero de sentido común tiene un nombre, bueno dos: valoración de puestos de trabajo y gestión de estructuras retributivas de equidad (lo que se conoce como Job Pricing).
Veamos cómo poner orden utilizando estas dos herramientas.
Las herramientas adecuadas
La valoración de puestos de trabajo, es el proceso de analizar y comparar el contenido de los puestos de trabajo con el fin de determinar el valor objetivo de cada puesto dentro de una estructura de empresa determinada; intenta por tanto, determinar el valor relativo de cada puesto frente a los demás.
Esto significa: primero, que debemos definir el contenido de los puestos de trabajo, describir la razón por la cual fue creado (misión) respondiendo en todo momento qué es lo que ha de hacer, cómo lo ha de hacer y con qué finalidad (para qué). Debemos describir lo más fielmente posible las responsabilidades, las relaciones internas/externas, el presupuesto que esto conlleva; haciendo hincapié en los matices, en los detalles.´
Segundo, una vez creado este cuadro individual (es decisión de la dirección decidir el grado de nitidez del óleo final), necesitaremos determinar, en función del rol de este puesto en la dinámica de negocio de la empresa, quan importante es para la organización.
¿Cómo? Pues valorando cómo contribuye cada uno de los puestos de trabajo, en aquello que es importante para nuestra empresa, a saber: la complejidad de la función y/o rol desarrollado, la capacidad de toma de decisiones, de solucionar problemas u errores, las condiciones en las que se desempeña el trabajo, la responsabilidad sobre un equipo de personas, la responsabilidad financiera,..etc.
Si consideramos nuestra organización un todo, formado por un conjunto de misiones (puestos de trabajo), podríamos decir que ese todo-empresa lo es por existir puestos de trabajo que aportan su valor, por ello y en función de esa lógica de subconjuntos y dado que están definidos, podemos medirlo. Esto es, valorarlo.
Tercero, como ya hemos dado un valor (en este caso numérico, de puntos) a cada uno de los puestos de trabajo, y además disponemos de la retribución de todas aquellas personas que ocupan las diferentes posiciones, podemos determinar cual es la variabilidad de las retribuciones para un puesto concreto (dispersión) y a través del análisis de la tendencia retributiva de la empresa (cómo viene retribuyendo hasta la fecha) y de un estudio de zonas de equidad, cuales son las orquillas retributivas (bandas salariales) dentro de las cuales una persona se consideraría bien retribuida.
Perdón quise decir equitativamente retribuida (esto es, retribuir en función de la aportación al conjunto de la organización) ya que lo otro es un juicio de valor, subjetivo.
Lo importante, las premisas a satisfacer
Dicho esto, es importante ser concientes de que las diferencias significativas entre los distintos puestos de trabajo, con el consiguiente impacto en la valoración final, suponen la base comparativa para permitir una distribución equitativa de los salarios, por ello nos permite -entre otras- reducir las posibilidades de arbitrariedad.
Podemos decir entonces que estas herramientas nos aportan una igualdad real en la empresa, sobre la base del contenido de los diferentes puestos de trabajo y sin tener en cuenta la/s persona/s finales que ocuparán dichos puestos.
¿Creen que esto es más equitativo que la imposición de cuotas? ¿Creen que la percepción de ‘justicia’ laboral es mayor? …Yo diría que si.
Volviendo al título que nos llamaba la atención al principio, debo comentaros -para ser honesto- que esto es sólo la base, el inicio, es como aquellas cosas que si no las haces, restan; y si las haces sólo estás en lo habitual..
Lo importante es construir sobre esto, y siguiendo el hilo del artículo, reconocer la actuación y el trabajo exitoso a las personas que lo logran, es lo que llamamos desempeño superior.
Ojo!! Este desempeño superior debe ser a largo plazo, porque entonces, no estaríamos promocionando determinados comportamientos, méritos, profesionalidad, potencial, desarrollo de carrera.., sino el esfuerzo puntual para el logro de objetivos a corto plazo y para esto ya está la retribución variable.
Da igual si en el proceso evaluamos sólo objetivos o también competencias (lo que sería una evaluación del desempeño), da igual si tenemos trazada una carrera profesional, o si disponemos de itinerarios profesionales para cada persona de la casa; lo importante es reconocer el trabajo bien hecho, el desempeño.
Si pero, ¿esto que tiene que ver con La importancia del ‘focus’?
Todo señores. A través de la descripción de puestos de trabajo hecha, determinamos qué y cómo deben hacer las personas que ocupan los diferentes puestos para cumplir con la misión empresarial, por lo tanto nos orientamos al negocio.
En la valoración de puestos priorizamos y valoramos en función de lo importante, por lo que en la práctica estamos reconociendo y primando un ‘estilo’ y una tipología de personas determinadas.
Y en las evaluaciones corregimos los ‘desajustes’ y orientamos a las personas hacia aquello importante a lograr (los objetivos y metas), hacia aquello realmente decisorio para ser competitivos y generar éxitos, amén de educar y desarrollar a las personas en aquellos comportamientos que la organización desea potenciar, ya que orientan nuestro estilo, crean cultura e impactan irreversiblemente en los resultados.
Esto no es focalizarse…?, ustedes lo dirán. Para mí es más que eso, es empezar a crear una identidad empresarial en un mercado en evolución constante.
Desde nuestras diferentes áreas de gestión de personas debemos inclinarnos por llevar a cabo proyectos reales, cercanos en el concepto y en la forma, con un énfasis especial en la puesta en marcha y sobretodo, pensados para una cultura siempre única y diferente.

Artículo de opinión de  José Díaz Canseco publicado en la siguiente dirección de internet:

http://www.arearh.com/rrhh/importancia-focus.html



domingo, 20 de febrero de 2011

RRHH, trabajar para motivar

Noticia enviada por  Edlynn BETHEL

Rol del responsable de RR HH. "El director sin autoridad"
Con este apelativo definen algunos directivos la situación difícil de los directores de RR HH. Ya sea un director o un responsable, lo cierto es que este profesional está condenado a ser la vía de comunicación entre los empleados y la dirección, tanto para lo bueno como para lo malo. El caso es que no suelen tener autoridad directa sobre los empleados como así es en el caso de los otros directores. No obstante, si hay que decir que cada vez más a menudo las medianas y grandes empresas están acercando a sus Directores de RR HH a la Dirección General implicándoles así también en la planificación estratégica global. En este sentido debe asumir un papel de “consultor interno” o asesor tanto del resto de mandos como sobretodo del Director general, en temas como la motivación, la mejora de la calidad o el incremento de la productividad. 
Una cualidad fundamental que de este profesional debe destacarse es la capacidad de comunicar con todos los niveles y puestos de la empresa. Una responsabilidad suya primordial es la de retener y captar el talento y el conocimiento creando (en realidad sugiriendo a otros directores de línea) "barreras de salida", sistemas de transmisión de conocimiento y retribución, y otras medidas apropiadas para este fin. Así, el responsable de recursos humanos debe velar por los intereses del empleado que es el modo de retenerlo pero al mismo tiempo debe defender los intereses de la organización desde el punto de vista de la dirección donde, por otro lado, casi siempre priman intereses financieros. Precisamente por su papel contemporizador no es difícil que este responsable tenga a menudo tensiones con los demás directivos y de hecho se estima que su nivel de estrés es un 30% superior al del resto de sus homólogos en otras áreas. Y si su situación es complicada, la del resto de profesionales de éste área no lo es menos.
Insatisfacción relativa
Un reciente estudio llevado a cabo por la consultora BetterBeyourself en la Feria “Capital Humano” en colaboración con la revista online RRHHmagazine.com , dirigida por Raúl Píriz y durante la cual se entrevistó a 288 profesionales y directivos, sacó a la luz que el nivel de satisfacción en el área de RR HH es de 6,8 sobre una puntuación de 10, cifra que coincide con el nivel medio de satisfacción en el trabajo de los ocupados (6,79) según la última Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo llevada a cabo por el Ministerio de Trabajo (2002). Pero si estudiamos los resultados por niveles de puesto veremos que existe una significativa diferencia entre el nivel de satisfacción de los directivos (7.2) y los asistentes y técnicos (6,3), lo cual, por otra parte debería de hacer reflexionar a los propios directivos de RR HH. Tomando a todos en su conjunto, casi la mitad (48%) no están seguros de seguir trabajando en la empresa el año que viene, aunque en sí el trabajo les gusta (6.3 puntos de 0 a 10) y especialmente se sienten orgullos de su trabajo (6.8).
El caso es que los niveles medios son los que muestran mayor insatisfacción, destacando como principales factores culpables en este estado de ánimo el hecho de sentirse poco valorados en su trabajo (4.5), su poca implicación en la toma de decisiones importantes (4.4), no considerarse bien informados sobre lo que pasa en la empresa (4.5) y que para efectuar su trabajo encuentran problemas de cooperación con los demás departamentos (4.8). Además, valoran en general relativamente bajo (4.8) la motivación de sus compañeros. Curioso cuando precisamente son estos profesionales los que tienen que dar ejemplo de motivación al resto de empleados de cualquier empresa. Interesantísimo estudio, éste citado llevado a cabo por BetterBeyorself y RRHHmagazine.com , que ningún interesado en trabajar en dicho área debe dejar de conocer.

Bien pagados desde cierto nivel
La verdad es que si tomamos el salario medio como factor de satisfacción no nos quedará ninguna duda de que el director de RR HH español debería de ser uno de los más felices de Europa. No en vano con una banda salarial anual entre los 48.000 euros más un 8% variable y los 126.213 euros más un 24% variable, es de los mejor pagados de Europa. Al menos esta es la estimación que se dio en un informe sobre salarios en las empresas españolas publicado por la revista Emprendedores . Así, si éste directivo trabajara en una organización multinacional su salario promedio sería de 109.966 euros; si por el contrario la empresa operara en un mercado nacional éste estaría en 78.647 euros; y si se tratara de una división o pequeña empresa cobrará de promedio 49.970 euros
Pero el salario no lo es todo, esa es la frase que un nivel medio uno debería repetirse si por un casual se le ocurre comparar su salario con el de un directivo pues en caso contrario le podría volver ese sentir que tan insistentemente persigue al profesional de los RR HH: la insatisfacción. El caso es que, evidentemente, los niveles medios de éste área están peor pagados y aún así hay que reconocer sus salarios no son malos. La revista Emprendedores, antes mencionada, distingue en su estudio tres puestos de nivel medio a tener en cuenta:
Técnico de contratación y selección, persona de entre 27 y 52 años, responsable del desarrollo y aplicación de los programas generales de contratación y selección, y entre cuyas funciones está la de establecer criterios y formular políticas en sendos aspectos. En concreto un Jefe de Contratación y Selección viene a cobrar de promedio 62.330 euros, un Técnico Señor de Contratación 31.388 y un Técnico de Contratación y Selección que cobra de media 19.889 euros. En definitiva hablamos de una banda entre los 13.300 euros totales y los 52.246 euros más 4,4% variable.
En cuanto a los Técnicos de Nómina tendríamos un Jefe de Nómina que cobra una media de 42.556 euros, un Técnico de Nómina con 29.834 y un Administrativo de Nómina que sólo cobra por término medio 19.645 euros.
Importante es en las empresas cada vez más el área de Seguridad e Higiene, cuya banda salarial se mueve entre los 20.000 euros mínimo en el caso de un Ayudante de Seguridad e Higiene y los 32.000 que por término medio gana un Encargado de Seguridad e Higiene, hasta los 50.000 euros más 4% variable que puede llegar a cobrar un Jefe de Seguridad e Higiene.
Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:
http://www.aprendemas.com/Reportajes/P2.asp?Reportaje=166

miércoles, 16 de febrero de 2011

Los empleados consideran que su jefe cobra demasiado por su trabajo

Noticia enviada por María Jesús Hidalgo Migueles

El salario de los directivos suele ser con frecuencia motivo de debate y de rechazo por considerarse que es elevado por la labor que realizan. Una opinión generalizada que ahora constata un estudio en el que también que se refleja que los directivos actuales distan de ser el ‘jefe ideal’ con el que la plantilla sueña. Cualidades como humildad o respeto son bien valoradas por los trabajadores.
El salario de los jefes no suele ser visto con buenos ojos por parte de los trabajadores, quienes habitualmente consideran que los altos cargos perciben un sueldo elevado por la labor que realizan.

na opinión que ahora constata el estudio ‘Global WorkForce Study 2010’ de Towers Watson, y del que se ha hecho eco Expansión&Empleo, en el que se refleja que el 78% de los empleados españoles opina que el jefe cobra demasiado por su trabajo. Un dato que contrasta con el 22% que afirma que las retribuciones de los jefes son las adecuadas. Este porcentaje es significativamente más bajo que en Europa, continente en el que el 32% cree que el salario de los directivos es el correcto.

La mayoría de los trabajadores tiene forjada esta opinión contraria a las retribuciones salariales de los directivos porque se tiende a pensar que la dirección no es eficiente. De hecho, sólo el 33% afirma que la dirección es eficiente y que gestiona bien la empresa.


Una opinión generalizada que se ha visto acrecentada por la crisis económica, que ha hecho mella en los trabajadores, contribuyendo a que piensen que los jefes no cumplen las expectativas y que están pagados por encima del salario real que deberían percibir en función de la labor que realizan, según se publica en expansionyempleo.com

Las principales críticas se producen, sobre todo, en relación a las retribuciones variables anuales más que al salario fijo, dado que estas se justifican por los resultados obtenidos y logros alcanzados y son proporcionales a esos objetivos. Un variable que en el caso de un primer ejecutivo puede oscilar entre el 25%, si trabaja en una empresa mediana, y el 125% si está empleado en una compañía del grupo Ibex 35 o en empresas de sectores con alto margen de negocio. Este sobresueldo es muy criticado por los trabajadores cuando no existe una justificación para que lo reciban.

En el caso de España, el sueldo de los directivos se ha aproximado al de los europeos y se han reducido las diferencias que existían hace cinco años. No obstante, posiblemente, estos salarios siguen siendo inferiores a la retribución económica que percibirían en una empresa en Estados Unidos, país con el que se ganaría entre el 40 ó 50% más.

Para el director de Towers Watson, Anthony Gennaoui, estas opiniones críticas sobre el sueldo de los directivos responden a la naturaleza humana. En este sentido, explica que “el empleado valora muy bien lo que hace y menos la aportación de los demás. Y cuánto más alejado se encuentra de su categoría profesional, menor es el reconocimiento. Pero en general ninguna empresa paga más de lo que debe de manera sistemática”.

Pero, los trabajadores también se muestran críticos en las relaciones que se mantienen con los directivos. En este aspecto, los encuestados aseguran que esperan tener una relación cercana con el jefe, que genere confianza, y consideran que el directivo debe preocuparse por la compañía a largo plazo y por el bienestar de los trabajadores.

No obstante, son características que la plantilla no encuentra de forma generalizada entre los directivos, ya que el 26% afirma que la dirección se preocupa por su bienestar, y el 31% cree que es de fiar.

Las cualidades de un buen jefe

Y es que la relación con el jefe tiene una importante influencia en la satisfacción laboral de los empleados. Un motivo por el que cada vez el concepto de ‘jefe ideal’ contempla más aspectos y no sólo se centra en valores como el liderazgo y capacidad de trabajar bajo presión, sino que para los trabajadores tiene que tener también otras cualidades como saber respetar y tener humildad.

Según Michael Page International, estos valores juntos son los que configuran el ‘jefe perfecto’ para sus empleados. De esta manera, de acuerdo con esta compañía, un buen jefe debe tener una serie de cualidades. Entre ellas, una de las más importantes es predicar con el ejemplo y tener una actitud modelo de cara a los empleados en las formas, horarios y orden.

La educación y el respeto también deben estar presentes en un buen jefe, así como la motivación y el liderazgo para poder motivar al equipo y demostrar que está dispuesto a todo esfuerzo para alcanzar el resultado que se espera.  

Asimismo, debe saber escuchar y dar voz a sus empleados para que puedan sentirse más partícipes de las decisiones y estar más motivados, y desarrollar de forma continua su carrera profesional. Un aspecto este último que permitirá a los empleados creer que pueden aprender de sus jefes.

Entre otras características, el jefe tiene que saber trabajar en equipo y rodearse de gente válida, además de ser humilde y no presumir de su cargo o tener una actitud prepotente. Finalmente, otro requisito es la capacidad de sacrificio y de estar presente en momentos de crisis o difíciles junto al resto del equipo.

Fuente original: http://www.aprendemas.com/Noticias/DetalleNoticia.asp?Noticia=7011