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sábado, 5 de marzo de 2011

Mapas mentales, ruta hacia el éxito

Noticia enviada por Manuel Solano Bautista

No aprendemos sobre nuestra propia capacidad de aprender”, dice Tony Buzan, psicólogo inglés y reconocido experto en el campo de la inteligencia. A partir de esta afirmación reconoce que comenzó a idear, desde su paso por el colegio, un método de aprendizaje que permitiera sacar el máximo partido al cerebro. Y es que esta es la mejor herramienta de la que disponemos, aunque sólo usemos una mínima parte de su potencial. El método de trabajo que propone Buzan es el mapa mental que, desde que lo creó en la década de 1970, se calcula que cerca de 200 millones de personas en todo el mundo lo están utilizando actualmente, entre ellos en empresas como IBM, Accenture, el ejército británico, Toyota, Walt Disney o Vodafone.

El mapa mental consiste en plasmar el pensamiento en un papel. La idea principal se sitúa en el centro y de ella se desprenden distintas ramas con ideas secundarias que, a su vez, se subdividen en conceptos nuevos interrelacionados entre sí. Todo esto representado a través de palabras, imágenes, flechas y colores. A simple vista puede parecer que no es más que el esquema de toda vida, una chuleta visual sólo que más vistosa. Sin embargo, según Buzan “la unión de estos elementos pone en juego la actividad de los dos hemisferios del cerebro, el izquierdo –encargado de los negocios, la parte académica e intelectual– y el derecho, centrado en la parte creativa, artística y emocional”. De este modo se consigue un aumento de la creatividad, mayor capacidad de liderazgo y mejora de la comunicación.
La cuestión que ahora Buzan quiere extender en España a través de su libro Mapas mentales para la empresa es por qué y cómo se aplican a la gestión empresarial. Para este británico “los mapas mentales pueden dar un vuelco a la forma de gestionar el día a día de una empresa porque son una herramienta dinámica y orgánica, un administrador de tiempo y una ayuda para la memoria que le permitirá almacenar, organizar y priorizar”.
En concreto defiende sus beneficios en tres ámbitos distintos: las habilidades profesionales, la estrategia empresarial y los resultados.
Puesta en práctica
En el campo de las cualidades directivas destaca su uso en las negociaciones. Dibujar una mapa mental antes de ir a una reunión garantiza llegar bien preparado. “Acudirá pensando en opciones y no en limitaciones y, además, tendrá siempre presentes sus necesidades y las de la otra parte y verá claras las consecuencias de ganar o perder”, dice Buzan, quien también recuerda que, con frecuencia, las negociaciones se atascan y quedan bloqueadas. En este caso recomienda que se trabaje de forma conjunta, porque “al darse control mutuo sobre la información relevante en un marco seguro y metódico las dos partes involucradas se animarán a ver más allá de sus propias metas y se centrarán en la búsqueda de un objetivo global que beneficie a todos”.
Otra de las aplicaciones de este método de trabajo se da en las sesiones de coaching. Sobre todo en el llamado performance coaching, una forma distendida de debatir sobre las fortalezas, debilidades y necesidades de desarrollo de un profesional. En estas sesiones alumno y coach realizan de forma individual un mapa mental en el que identifican y definen las áreas de mejora. Después, de forma conjunta, analizan lo que ha realizado cada uno y elaboran un nuevo mapa que permite definir bien las líneas de trabajo gracias a que, como destaca Buzan, “esta herramienta es altamente cualitativa y no cuantitativa”.
Ejemplo: Reconstrucción de Manhattan tras el 11-S
La teoría siempre suena muy bien, pero no deja de ser algo utópico. Por eso Tony Buzan recoge en su último libro ejemplos de proyectos empresariales que han alcanzado sus objetivos creando sus propios mapas mentales. Éste es sólo un ejemplo:
El ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 que destruyó las Torres Gemelas de Nueva York también destrozó una subestación eléctrica del bajo Manhattan situada en el 7 del World Trade Center. Esto supuso el corte del suministro eléctrico de gran parte de la isla. Con Edison es la compañía dueña de esta estación y su presidente, inmediatamente después del ataque, dio la orden de restablecer el servicio.
Para desarrollar su plan de acción y dirigir el ingente volumen de datos y documentación que generó este catastrófico acontecimiento. Con Edison utilizó el programa de ordenador para la creación de mapas mentales.
El mapa que se creó tenía 8 ramas: toma de muestras; gestión y administración de material para el medio ambiente, la salud y la seguridad; comunicaciones, apoyo al servicio de gestión y administración de material; seguridad; contabilidad; generadores eléctricos y notificación de normativas. Y estas ramas tenían hipervínculos a hojas de cálculo y documentos con cientos de páginas de datos.
El mapa mental se convirtió en la guía de carreteras en la que se podía encontrar rápidamente información detallada de todos los aspectos que había que contemplar, y donde se perfilaban las pautas para dirigir todas las operaciones. Todos los implicados reconocen que, en los días posteriores al ataque, el miedo y la incertidumbre estaban presentes cada minuto, la carga emocional era tan fuerte que no les dejaba pensar de forma racional y, por eso, afirman que esta técnica les ayudó a desbloquearse y a centrarse en la acción positiva de cómo podían responder de la mejor manera ante un acontecimiento sin precedentes.
Cómo dibujar una guía eficaz
Un mapa mental no es una chuleta colorida y nunca debe confundirse con esquemas conceptuales. Contiene:
1. Una sola idea principal, expresada con una sola palabra.
2. Cada rama describirá una vía o área de trabajo resumida en una única palabra.
3. Líneas relacionadas jerárquicamente. No importa que se extienda mucho. Al contrario, esto facilitará la visión general.
4. Todas las líneas están conectadas, y su dibujo va de grueso a fino. Esto refuerza el peso de cada paso.
6. Los colores y las imágenes desempeñan un papel fundamental para retener y recordar información.



Página web original :  http://www.rrhhblog.com/2011/02/04/mapas-mentales-ruta-hacia-el-exito/#more-682

El reto de RRHH: 10 claves para gestionar el aprendizaje 2.0.

Noticia enviada por Manuel Solano Bautista

La caducidad de los sistemas de desarrollo y formación utilizados en las áreas de RRHH son cada vez más evidentes. Se está gestando un cambio que impacta sobre la estrategia de como las personas nos podemos desarrollar en nuestras organizaciones y como el material más preciado de estas organizaciones, las ideas de las personas, son potenciados y gestionados de una nueva forma para generar innovación.

El futuro de las áreas de recursos humanos pasará por gestionar lo que se ha denominado de muchas formas desde las nuevas corrientes pedagógicas: aprendizaje informal, ubicuo, expandido, invisible o colaborativo.

En definitiva, una nueva forma de aprender basado en la experiencia organizativa que ha llegado para quedarse y las áreas que gestionen las personas en el futuro serán básicamente los gestores del conocimiento informal organizativo.

En este nuevo rol de las áreas de gestión de personas te propongo que se base en 10 claves:

1- El aula será sustituida por un universo digital tecnológico social: la formación informal mediante el uso de tecnologías colaborativas substituirá la mayoría del tiempo que la empresa espera que sus empleados estén en procesos de aprendizaje. El aprendizaje formal con contenidos establecidos, evaluados o no, en aula o mediante e-learning, tendrá menos importancia que el aprendizaje informal, en tiempo y esfuerzo personal.

2-  RRHH será gestor del conocimiento más que formador La mayoría del conocimiento que adquirirá una persona será mediante medios sociales y entonos colaborativos, por ello el principal rol de RRHH será gestionar el conocimiento. Especialmente crear y dinamizar estos entornos, gestionar roles asociados que seleccionen y dinamicen estas áreas, medir su evolución e impacto,…

3-           El aprendizaje será ubicuo. Estará accesible en cualquier lugar en múltiples plataformas redundantes y se consultará en cualquier momento: 24 horas x 7días x 365 días al año. Será difícil contar las “horas anuales de formación”, los “knowmads” o nómadas del conocimiento hiperconectados incluirán en su vida fuera del entorno organizativo hábitos aprendizaje casi permanentes.

4-           El aprendizaje será participativo o inclusivo: estará construido socialmente y contextualmente reinventado lo que proporcionará mayor capacidad de creatividad e innovación. La interacción básica, la colaboración se basará en respuestas entre pares, el papel del maestro en buena parte desaparecerá, podrán aparecer nuevos gestores del conocimiento: responsables de comunidad o expertos.

5-           La influencia será la medida básica del aprendizaje: Las medidas básicas de formación actuales (horas de formación, cursos realizados,..) tendrán menos sentido, pues no aportan valor a la empresa. Lo que aportará valor por parte del empleado será su influencia y su capacidad de introducir cambios de calidad en el entorno de las redes en las que participa que se medirá mediante métricas de Análisis de Redes Sociales.

6-           La responsabilidad de aprender es personal y de por vida: las nuevas generaciones habrán entendido la aceleración y la caducidad del conocimiento, los hábitos cambiarán y seremos más gestores de nuestro conocimiento durante toda nuestra vida laboral. Los departamentos de personas podrán dar guías, medir tu actividad o asignarte roles, pero es una forma de aprender que va más allá de la empresa, tendrá más importancia el autodesarrollo como una parte de nuestra identidad profesional

7-           Las empresas tendrán entornos abiertos: los recursos que ofrecerán a sus empleados no sólo serán internos, sino que se favorecerá el acceso a contenidos externo, así como la participación externa en foros y entornos con clientes, proveedores y, por qué no, con potenciales competidores.

8-           El aprendizaje será accidental o serendípico: será poco estructurado. Aunque los entornos podrán tener propósitos más o menos concretos las ideas, la información fluirá, crecerá evolucionará de forma inesperada. Habrá roles y normas pero la integración del conocimiento no se podrá predecir. La libertad será una de las bases de los nuevos sistemas.

9-           El aprendizaje será “Soft” o cultural. Estos sistemas exigen cierta coherencia con la cultura de la empresa para su funcionamiento óptimo valores que no pueden estar desconexión con la cultura de la empresa: colaboración riesgo, autonomía, etc. Por otra parte no sólo buscarán generar conocimientos sobre productos/procesos sino también cambiar actitudes, valores, competencias personales, generar mayor compromiso o emociones positivas.

10-         El aprendizaje buscará generar experiencia y cambio: las empresas no sólo buscarán la generación de información y la interconexión para que sus empleados estén mejor informados esto será la parte inicial de un proceso. Buscarán mejores productos, mejores procesos, buscarán que este tipo de herramientas sean los mecanismos de aprendizaje organizativo basado en la experiencia real. Las ideas, la información no tienen valor empresarial lo tendrá la innovación, su aplicación.

El futuro del aprendizaje profesional como lo es ahora será informal, la mayoría de las cosas que sabemos nadie nos las ha enseñado formalmente. La vida seguirá siendo aprendizaje, lo que sucederá es que nuestro entorno cambiante nos obligará, para que no sea amenazante, a reciclarnos constantemente y de por vida. Y seguiremos aprovechando las mejores tecnologías existentes, para aprender, de la forma más eficaz y divertida posible. Y las áreas expertas en gestionar el talento de las personas, que ahora denominamos RRHH, simplemente harán aquello que de más valor a sus empresas y todos sabemos que el talento, la creatividad y la capacidad innovadora de las personas será un activo empresarial cada vez con más valor. Por ello, quizás este sea el principal reto de RRHH.

Página web original : http://supervivenciadirectiva.com/2011/01/09/el-reto-de-rrhh-10-claves-para-gestionar-el-aprendizaje-2-0/

viernes, 4 de marzo de 2011

Acelerando la curva de aplicación del aprendizaje

Noticia enviada por Drance Oliveira

Durante este año me estoy encontrando con una petición muy repetida en los procesos formativos en los que participo. Será por la crisis o por la necesidad de que cada euro que utiliza una compañía tiene que generar un beneficio (¡por fin!). El caso es que en casi todos los proyectos de formación en los que participo se plantea como requisito que los asistentes apliquen con inmediatez en su actividad los aprendizajes adquiridos.
En realidad, esta petición no debería ser ni una sorpresa ni una novedad, ya que es el fin último de cualquier acción de formación. La diferencia está en que ahora es una petición que se verbaliza con rotundidad, mientras que no hace tanto tiempo era algo que ni se comentaba.
Asociada a esta petición, con frecuencia me encuentro con las preguntas relativas a la metodología que utilizaré en la formación, ya que se considera como el factor clave para asegurar la adquisición y la posterior aplicación de los aprendizajes.
No voy a negar la importancia de la metodología didáctica, porque es un aspecto determinante en el éxito de cualquier proceso de aprendizaje. Pero, hay otros elementos mucho más relevantes y que se acostumbran a olvidar o a minimizar.
El primero elemento consiste en asegurar la voluntad de aprender de la persona que va a participar en el proceso de aprendizaje. Lo que nos moviliza a las personas para querer aprender es, básicamente, el dar respuesta a retos o problemas y la curiosidad. Y estos son los motores que se deberían poner en marcha cuando se planifica un proceso de aprendizaje. Tan solo con una convocatoria en la que se indiquen los objetivos o los contenidos de un curso no será suficiente (en todo caso, con algo así, podría ser posible activar la curiosidad si la convocatoria es creativa en su diseño y en los mensajes). Y otro factor que incide en la voluntad de aprendizaje es el sentido de urgencia en la respuesta al reto o al problema. Cuando desaparece el sentido de urgencia o se percibe como una situación lejana, la voluntad de aprendizaje no existe. Y esto es algo que sería necesario considerar en las entrevistas anuales de gestión del desempeño en cualquiera de sus formas (sí, las necesidades y los intereses de formación caducan y tienen una fecha de caducidad muy corta).
El segundo elemento tiene que ver con el compromiso con un plan de aplicación de los aprendizajes adquiridos. Siempre he sentido curiosidad por saber si el día después de una formación las personas que han asistido han tenido una reunión con sus responsables directos para tratar sobre la aplicación de lo aprendido y sobre el soporte que necesitan para hacerlo.
Dejando de lado la ironía, la demanda sobre la aplicabilidad inmediata de los aprendizajes tiene una parte muy importante de su respuesta en la implicación de las personas con responsabilidad de liderazgo. Implicación que tiene que ser evidente tanto en la movilización de la voluntad de aprendizaje (hacer visibles los retos o problemas y activar la curiosidad), como en la formalización de un plan de aplicación (conversación del día después de la formación).
Por tanto, cuando las personas de Recursos Humanos plantean la demanda de la aplicabilidad inmediata de aprendizajes, además de trabajar con formadores y consultores para lograrlo, tienen el reto de implicar al liderazgo de su propia organización en el proceso. ¡Ánimo!

Publicada originalmente en la siguiente dirección de internet:
http://www.nelbet.net/blog/aprendizaje/acelerando-la-curva-de-aplicacion-del-aprendizajeaccelerant-la-corba-d%E2%80%99aplicacio-de-l%E2%80%99aprenentatge/

miércoles, 5 de enero de 2011

Menos del 15% de las empresas utilizan las herramientas 2.0

Noticia enviada por F. Javier Borja Gil


La consultora Adecco Training ha realizado una encuesta entre más de 600 directores de RRHH y Formación para conocer cuál es la situación actual del área de Formación en las compañías españolas. Una de las conclusiones a las que llegó es que menos del quince por ciento de las empresas utilizan las herramientas 2.0.

En una nota de prensa, Adecco Training informó de que el 64,1 por ciento de las empresas afirmó no haberse visto afectada por recortes en el presupuesto de formación. Esto demuestra que la inversión en la capacitación y el desarrollo del talento sigue siendo una prioridad básica en las organizaciones.

Según el director Nacional de Adecco Training, David Herranz, "los departamentos de Formación y Recursos Humanos han hecho sus deberes y las Direcciones ya son conscientes de que no es recomendable reducir costes a corto plazo para afrontar problemas de competitividad a medio plazo. Invertir en formación es invertir en desarrollo de talento y del negocio, y es la llave para la atracción y retención de éste".

Y es que el 82,4 por ciento de las empresas encuestadas afirmó contar con un plan de formación anual. Por tamaño, las compañías con mayor número de empleados son las que, casi en su totalidad, cuentan con dicho plan de formación, frente a las pequeñas y medianas empresas, en las que el porcentaje es ligeramente inferior al 65 por ciento.

En torno a la mitad de las empresas encuestadas afirmó que la coyuntura económica de los últimos meses no ha afectado al presupuesto anual de formación, que no ha sufrido cambios respecto al ejercicio anterior. El recorte en el presupuesto sólo ha afectado a un tercio de las empresas encuestadas, mientras que un porcentaje superior al trece por ciento ha visto cómo ese presupuesto ha aumentado.

Los sectores con un mayor recorte, en términos porcentuales, son precisamente aquellos que en los últimos años han liderado la inversión en formación, tales como las empresas TIC, las del sector energético y las pertenecientes al sector bancario y asegurador, que siguen aún así siendo los sectores con mayor esfuerzo inversor en el área formativa.

Por tamaño, el número de empresas de más de 1.500 empleados que han visto modificado su presupuesto es superior a la media, siendo estas organizaciones las que más han aumentado su inversión respecto al año anterior.

De esto se concluye que la reducción del número de acciones formativas así como la mayor atención a los costes de las formaciones han sido las primeras medidas adoptadas ante las situaciones de recorte presupuestario. Sin embargo, cabe desatacar que empiezan a tomar protagonismo otras medidas más novedosas en búsqueda de contener los gastos, sin eliminar la formación.

En los últimos años, las empresas están concediendo un mayor protagonismo al aprendizaje informal, están introduciendo las herramientas 2.0 y se dibuja una tendencia clara hacia la reducción de horas en aula para combinar ésta metodología con el e-learning (y por tanto, reducir el coste).

EL RETO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

En la actualidad, el uso de estas herramientas 2.0 son más un futuro que un presente, ya que sólo el quince por ciento de las empresas encuestadas afirmó estar empleándolas de una forma estratégica en sus planes de formación. El perfil de estas empresas es principalmente el de una multinacional a la vanguardia del uso de las nuevas tecnologías en todas las áreas, y por supuesto, también en la de la formación.

Sin embargo, las previsiones muestran una tendencia clara por las 2.0 como aliado perfecto de la formación en un futuro. Así lo afirmó el ochenta por ciento de los encuestados, que manifestó que las nuevas tecnologías contarán con una muy alta o alta importancia en esta área.

En este sentido, David Herranz destacó que "las empresas líderes ya están empleando las herramientas 2.0 a través de grandes proyectos innovadores. Pero no sólo ellos, si no que cada vez más empresas medianas se apuntan a esta transformación, acelerada probablemente por la crisis económica. Es precisamente ahora cuando hay que rentabilizar al máximo los activos con los que se cuenta para ayudar a mejorar los resultados, y en este caso, el e-learning es más operativo y supone un gran ahorro de tiempo y dinero, que puede ir destinado a otras actividades formativas".

FORMACIÓN PARA TODA LA PLANTILLA

Más del noventa por ciento de las empresas encuestadas tiene en cuenta a los distintos colectivos que forman parte de su plantilla a la hora de planificar su formación. Si bien existe una clara diferencia entre el porcentaje de presupuesto invertido por departamento y colectivo: los departamentos de operaciones, comercial y producción/distribución son los más beneficiados en la asignación de recursos.

Esta situación es especialmente significativa en sectores como el bancario, el energético y las TIC, donde más del sesenta por ciento de sus presupuestos se invierten en el área comercial/operaciones, el departamento de producción o el área técnica, respectivamente.

En cuanto a los contenidos que tendrán mayor protagonismo en los planes de formación futuros en las empresas y orden de preferencia, el 23,9 por ciento de las empresas destacó los dirigidos a las habilidades directivas.

Otro de los focos principales de la formación de las empresas estará en las habilidades comerciales. Un 16,3 por ciento de las empresas destinarán su inversión a estos contenidos, ya que el aumento de las ventas es uno de los objetivos empresariales en la actualidad. También la formación técnica-industrial (18,7%), la prevención en riesgos laborales (11,8%) y los idiomas (10,6%) acapararán un importante protagonismo en los planes de formación de las empresas españolas en los próximos meses.

LAS METODOLOGÍAS PROTAGONISTAS

La metodología presencial en aula-taller sigue siendo la principal protagonista, aunque cada vez cede más espacio a la combinación con e-learning y otros medios. La formación informal, a pesar de estar en la vanguardia de las revistas de recursos humanos todavía no ha llegado a consolidarse dentro de los planes de formación de las empresas encuestadas.

En concreto, el 96,5 por ciento de las empresas encuestadas afirmó que la metodología presencial es una de las modalidades más utilizadas, destinando de media cerca de un ochenta por ciento de su presupuesto de formación a la misma.

Frente a ella, las metodologías no presenciales, de manera aislada o combinadas con la presencial, continúan registrando una evolución creciente en los últimos años, tanto en número de acciones como en su porcentaje de inversión.

Así, en la era de las metodologías 2.0, el e-learning empieza a ganarle terreno al taller en aula y se posiciona como la segunda metodología más habitual a la que recurren el 51,64 por ciento de las empresas encuestadas, con una inversión media del 24,63 por ciento del presupuesto total de formación.

La metodología experiencial está presente en el 21,76 por ciento de los planes de formación de las empresas consultadas, aunque la inversión media para este tipo de metodología es inferior que para el resto, situándose en el quince por ciento. De nuevo, es el sector bancario el que realiza un mayor grado de implantación (un 40% de las empresas de este sector).

Por el contrario, el coaching, también minoritario en los planes de formación (18,65% de encuestados), suele recibir una inversión media superior que las actividades experienciales.

Por último, las modalidades blended, que combinan dos o varias de las anteriores metodologías, es utilizado por más del 19 por ciento de las empresas encuestadas, con una inversión media del veinte por ciento del presupuesto de formación.

EXTERNALIZACIÓN DE LA FORMACIÓN

En este apartado, cerca del 93 por ciento de las empresas encuestadas externaliza la impartición de parte (70,47%) o todo su plan de formación (22,45%).

Este elevado grado de externalización de la impartición de la formación por parte de las empresas es muy destacable, y demuestra la elevada profesionalización y calidad de servicio que las consultoras de formación han adquirido en los últimos años. Los aspectos más valorados a la hora de elegir un proveedor de formación son la calidad de los contenidos que éste ofrece, según el 27 por ciento de los encuestados, así como la flexibilidad en el diseño de programas y el conocimiento y experiencia sectoriales, para el veinte por ciento y 18 por ciento, respectivamente.

 Noticia publicada por Gloria Pajuelo en la siguiente dirección de internet:

(Lo siento) el conocimiento no se puede transferir

Noticia enviada por Ana Terrón Verdugo

Imagino que la mayoría de personas que leéis esta columna sabéis conducir un coche. Si hacéis uso de vuestra memoria y os trasladáis a la época en que tuvisteis que aprender a conducir, os daréis cuenta que antes de llegado ese momento, habíais pasado largas horas (y también innumerables kilómetros) sentados en un automóvil, muchas de ellas posiblemente como copilotos. Sin embargo, en el momento que iniciasteis el proceso de aprendizaje y os situasteis en el asiento del conductor, os disteis cuenta que todo ese tiempo transcurrido a bordo de un coche no suponía aporte alguno a vuestra capacidad de conducir. Qué sorprendente resultaba haber visto tantas veces a tus padres maniobrar el coche familiar con facilidad y sin embargo, una vez en los mandos del vehículo y cuando te tocó el turno a ti, debiste reconocer la imposibilidad de sacar siquiera el coche del estacionamiento. En un principio te pudo resultar inesperado pero hoy, te parece evidente que haber empleado años como testigo privilegiado del desempeño de otras personas, no te habilita para realizar las actividades que ellos son capaces de ejecutar. Y la razón es muy simple: el conocimiento no se puede transferir. Mi hijo menor me pidió recientemente que le quitase las ruedas pequeñas de su bicicleta para poder seguir en sus correrías a su hermano mayor. No sólo ha visto muchas veces a otros niños andar en bicicleta y sabe perfectamente qué elementos la componen sino que él mismo lleva ya varios meses manejando la suya. Pero en el momento que le quité las 2 ruedas supletorias, lo primero que hizo (para su asombro) fue… caerse al suelo. Carece del conocimiento necesario para andar sin ruedas que le ayuden y dicho conocimiento, lejos de poder ser transferido, necesita aprenderlo, algo que nadie puede hacer por él.
El hecho de que el conocimiento se pudiese transferir directamente sería posiblemente uno de los principales descubrimientos de la historia y le resolvería a la humanidad una cantidad inimaginable de problemas, empezando por el más importante: la educación. Me encantaría anunciar a voz en grito que es posible transferir conocimiento pero ya va siendo hora de que asumamos la mala noticia. El conocimiento no es un objeto sino que es una estructura neuronal y como tal, no es susceptible de ser transferido a otra persona. Los conocimientos que tiene mi hijo mayor sobre cómo andar en bicicleta, cómo sumar o cómo leer son estructuras neuronales ubicadas en su cerebro, en sus manos, en sus pies, en sus ojos… fruto de un largo esfuerzo y, por más que quisiera, no puede regalárselos a su hermano. La buena noticia es que mi hijo pequeño puede adquirir dichos conocimientos, puede generar sus propias estructuras neuronales, mediante un proceso que resulta capital para tanto para las personas, las organizaciones y los países: Aprender. Tú puedes adquirir cualquier conocimiento que otra persona tenga si sigues un proceso de aprendizaje similar al que ella siguió.
Tener claridad sobre esta evidencia tiene unas consecuencias de incalculable trascendencia. Sin embargo, y para mi sorpresa, nadie parece ser consciente de esta realidad. Durante el discurso anual que el recientemente elegido Presidente de Chile pronunció para todo el país, la educación ocupó un lugar muy destacado. Se pronunciaron frases como “la educación es el principal motor para el desarrollo y la movilidad social… es el gran instrumento para construir el país de las oportunidades. Por eso, la batalla por el desarrollo y contra la pobreza, la vamos a ganar o perder en la sala de clases”. “Porque nuestro sistema educacional -digámoslo con todas sus letras- no da una educación de calidad a todos los estudiantes, y en vez de corregir las desigualdades sociales, muchas veces las perpetúa, traspasándolas de generación en generación. Este, queridos compatriotas, es el verdadero y mayor escándalo de la sociedad chilena, del cual se ha hablado mucho para denunciarlo, pero se ha hecho poco para corregirlo”.
Una vez más, se proclama la educación como un bien superior, como la principal herramienta de desarrollo de los países y de sus ciudadanos. Partiendo de esa base ¿Cómo actúa el sistema educativo para hacerse cargo de ese desafío? Asume que dado que los niños deben adquirir conocimientos, habilidades y actitudes para funcionar en la vida, lo que hay que hacer es organizar todos esos elementos en asignaturas (física, historia, matemáticas, geografía…) y horarios perfectamente estructurados para cada día, hora y minuto del año escolar. En ese modelo, es tarea del profesor enseñar esas asignaturas y del alumno estudiar y aprenderlas y para verificar que las aprendió, hacemos exámenes y ponemos notas. Cuando los alumnos sacan buenas notas (lo que no ocurre casi nunca), todos los estamentos se muestran felices, los padres en primer lugar junto a los políticos, los profesores y por último, los perplejos alumnos. Cuando no es así, hablamos de crisis en la educación, algo que resulta crónico. El primer gran problema de este enfoque es que su punto de partida considera el conocimiento como un OBJETO que se puede trocear en asignaturas, se puede transferir (en un flujo que discurre en un sólo sentido, desde los profesores hacia los alumnos) y se puede medir con números (basta hacer tantos exámenes como sea necesario). Quien más se beneficia de este sinsentido es la universidad que recibe a los alumnos adecuadamente ordenados después de que el colegio hace el “trabajo sucio” de clasificarlos según sus notas. No caemos en la cuenta de que en el colegio se enseña pero no se aprende, tan solo se estudia. No aprendes algo hasta que lo haces repetidamente (escuchar o leer sirven de muy poco). El fenómeno de enseñar es pasivo para un alumno mientras que el de aprender es activo. Hoy leía en un periódico cómo el director de un colegio se quejaba amargamente de que la errónea evaluación (por parte del ministerio) de un examen realizado por alumnos de su institución había afectado el promedio de notas y por tanto el “ranking” del colegio lo que automáticamente llevó a que varios padres, que habían matriculado a sus hijos para el próximo curso, retirasen sus postulaciones. La falacia de creer que el conocimiento se transfiere lleva a cometer la aberración de organizar la educación para que gire alrededor de los exámenes que son el mayor veneno del sistema porque desde ese momento, lo único que importa ya no es aprender sino obtener determinada calificación y peor aún, lo que hacemos es enseñar lo fácil, lo que se puede medir en un examen y no lo verdaderamente importante.
La prueba de acceso a la universidad, las diferentes pruebas internacionales (Simce, Pisa, etc) y desde luego, los exámenes cotidianos que se rinden en cada colegio, son un ejemplo más del absurdo imperante: todos esos exámenes son inútiles, no tienen ningún valor, miden cosas irrelevantes y, lo peor de todo, parten de la base de que el conocimiento es un objeto. El emperador no sólo está desnudo, sino que en su obcecación por desnudarnos a todos, nos está perjudicando gravemente y nadie es capaz de denunciarlo. Os recomiendo que leáis la transcripción de esta conferencia en la que Jeff Jarvis llama al SAT (examen de acceso a la universidad que se rinde en EEUU) por su nombre.
En las empresas no pueden sino ocurrir cosas similares e incluso agravadas. Todas las organizaciones son verdaderos yacimientos de conocimiento, están sentadas sobre montañas de know how que les permiten obtener resultados. Cuando formulas la pregunta, ¿dónde está el conocimiento en esta empresa?, la respuesta es siempre la misma: En las cabezas de sus empleados. La tentación entonces es inmediata: Dado que el conocimiento es un objeto susceptible de ser explicitado y almacenado, basta que los mismos empleados lo pongan por escrito (en manuales, procedimientos, sistemas, procesos…), lo organizamos en bases de datos (o en la intranet) y se acabó el problema. Pero en realidad, es justo a partir de ese momento cuando comienza el problema. La cruda realidad insiste tercamente en demostrarnos a diario que cuando el conocimiento se explicita en documentos, se convierte en información y que las personas, no sólo somos todavía muy poco diestras en la documentación de procesos y en la organización y búsqueda de información sino que, cuando por suerte encontramos lo que necesitábamos, tenemos graves problemas para aplicarlo para el problema que queríamos resolver. Muchas instituciones reconocen en privado tener graves problemas para que sus colaboradores visiten de vez en cuando la intranet, usen los gestores documentales o participen en las comunidades. La verdad es que no queremos buscar información ni tampoco usar buscadores, no tenemos tiempo que perder. Lo que queremos es encontrar.
Lo que sí se puede almacenar y transferir es la información. Todo conocimiento está compuesto por información. Nuestro cerebro procesa continuamente patrones de información que provienen del exterior mediante los sentidos y nuestra respuesta sólo será conocimiento si lleva consigo aparejada una acción, si es verificable. El conocimiento sólo existe si se aplica. Cómo reza un proverbio hindú “A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A éstos, los que retienen lo leído. A éstos, los que comprenden lo leído. A éstos, los que ponen manos a la obra". Un pendrive que contenga todos los libros escritos por el ser humano desde el inicio de los tiempos no contiene conocimiento por sí solo. Por eso es necesario no confundir los términos: el proceso por el que la información se convierte en conocimiento se llama aprender y ocurre en el cerebro.
El mecanismo por el que se te habilita oficialmente para conducir un coche está bastante estandarizado en todos los países. Para obtener el carnet de conducir debes realizar 2 exámenes: Uno bastante prescindible, el teórico, que se supone te enseña a interpretar las señales y demás elementos del tráfico. Y otro ineludible, el práctico, cuyo objetivo es cerciorarse de que tienes el suficiente conocimiento antes de salir a manejar a tu libre albedrio por la ciudad. Obviamente, este último examen no tiene lugar en un aula con un lápiz en la mano, tampoco es un test de respuesta múltiple ni importa mucho que le expliques al examinador si “debes o no ceder el paso a otro vehículo al entrar en una glorieta en la que no hay señal que regule la preferencia de paso”. Lo que debes demostrar es si sabes desenvolverte adecuadamente en un contexto idéntico al que te espera cuando conduzcas sin el auxilio de nadie. Perfectamente podrías responder de forma correcta todas las preguntas en el examen teórico (haber memorizado toda la información del código de circulación) y no tener absolutamente ni idea de cómo conducir un automóvil. Es más, la mejor manera de aprender la teoría es sentado al volante del coche que es como realmente las vas a enfrentar… No importa cuanta información acumules, importa cuánto conocimiento puedes demostrar. Ocurre que mientras no demuestres suficiente conocimiento para conducir, sin importar cuanta teoría sepas, ningún país puede arriesgarse a poner en manos de sus ciudadanos un dispositivo tan complejo y peligroso como un coche. Es curioso resaltar que cuando realmente nos importa asegurarnos que las personas aprendan adecuadamente (por lo peligrosas que puedan resultar las consecuencias), no vacilamos en usar el mejor método: Aprender haciendo. ¿Por qué no ocurre lo mismo con el resto de ámbitos de la educación del ser humano? Uno de los grandes errores que comete la formación a nivel empresarial es considerar el conocimiento como un objeto transferible de forma directa por un experto que lo imparte a lo largo de un curso y que, en la mayoría de ocasiones, ni entiende de procesos de aprendizaje ni siquiera sabe lo que sabe (no olvidemos que el conocimiento es inconsciente) y que por tanto solo puede explicar “teoría”.
Hace aproximadamente 1 mes tuve la fortuna de participar en un evento de gestión del conocimiento celebrado en Sao Paulo. Al ser la primera ocasión en que visitaba la ciudad, la opción de transporte para desplazarse entre el hotel y el auditórium sede de las conferencias se reducía prácticamente al taxi. Sin embargo, junto con varios extranjeros más, decidimos arriesgarnos a atravesar la metrópoli a bordo de un coche equipado con un GPS. Evidentemente, contábamos con el conocimiento sobre cómo conducir un automóvil pero carecíamos del conocimiento sobre cómo movernos por Sao Paulo. Este déficit lo suplimos con bastante facilidad haciendo caso, al pie de la letra, de las instrucciones del GPS. Podría decirse que el conocimiento de la ciudad lo tenía el GPS y que por más que nos fuese entregando indicaciones muy precisas sobre qué debíamos hacer, no nos estaba transfiriendo conocimiento por 2 razones: La primera es que sin conocimiento sobre cómo conducir, la información entregada por el GPS es inútil. La segunda es que para poder navegar por Sao Paulo sin GPS, necesitaríamos un proceso de aprendizaje que posiblemente tomaría varios años. En uno de los recorridos, surgió la discusión sobre qué ocurrirá en el momento en que el GPS no sólo transmita instrucciones sino que también sea capaz de manipular el volante, el acelerador y el freno para de esa forma poder guiar el vehículo sin necesidad de intervención humana. ¿Tendrá en ese momento conocimiento el GPS? Uno de los pasajeros, ex responsable del programa de Gestión del Conocimiento de la Armada de EEUU sostenía que el GPS tendrá conocimiento sobre cómo conducir aunque no sepa cómo lo hace. Hacia este escenario transitan las iniciativas relacionadas con la automatización. No cabe duda que si ejecutas tareas que son susceptibles de ser realizadas por máquinas, tarde o temprano así sucederá. Si YouTube te sustituye como profesor, significa que el valor que agregabas era nulo.
El conocimiento no se puede transferir, por eso aprender es tan importante y por eso, la forma que escojamos para que las personas aprendan tiene tanta importancia porque no todos los métodos son iguales ni dan los mismos resultados. En otra columna profundizaremos sobre el camino más sensato que consiste, no en almacenar “conocimiento” sino facilitar el intercambio y la colaboración entre personas y sobre todo las oportunidades de aprender. Un amigo me envió en cierta ocasión, la receta de un postre que era su especialidad. Si nos guiamos por el paradigma imperante, este es un proceso de gestión del conocimiento donde mi amigo es quien sabe cómo hacer ese postre, yo no y él me trasfiere su conocimiento por medio de la receta. ¿Suficiente? ¿Se puede transferir el conocimiento en un documento? ¿En una conversación? Ojala fuese tan simple… La receta sólo es una condición necesaria pero no suficiente, falta el proceso fundamental que consiste en que yo haga el postre a partir de esa receta, que yo aprenda, genere mi propia estructura neuronal y adquiera ese conocimiento. Imagino que el futuro Basque Culinary Center que se está construyendo en San Sebastián, que impartirá el Grado en Ciencias Gastronómicas y Culinarias y que está llamado a ser un referente mundial en su campo, habrá tomado buena nota. Igual que ocurre con el examen de conducir, no importa que sepas muchas recetas, importa que cocines buenos platos o gestiones bien un negocio gastronómico.

Artículo de opinión de Javier Martínez Aldanondo publicado originalmente en la siguiente dirección de internet: